La principal conclusión del I Congreso de las Fiestas de Moros y Cristianos, celebrado en Villena en 1974, fue la necesidad de crear una entidad supralocal que reuniera a las poblaciones que celebran Fiestas de Moros y Cristianos[1]. La idea de crear

un “organismo supralocal” quedó plasmada en la conclusión nº 28 que, curiosamente, fue redactada de forma idéntica a la 8ª conclusión de la ponencia de José Luis Mansanet[2]. No tardó mucho en formarse esa “comisión provisional” encargada de crear el “organismo supralocal” aprobado en el Congreso y, tan sólo 5 meses después, se nombró en una reunión celebrada en Ontinyent el 16-2-1975 una Comisión que elaborara un anteproyecto de Estatuto. La Comisión celebró sucesivas sesiones de trabajo a lo largo de 1975 en Ontinyent, Ibi, Bocairent, Cocentaina, Alacant y Elda, presididas todas ellas por sus autoridades tanto civiles como festeras. Ultimado el anteproyecto, fue presentado a las entidades festeras en una reunión celebrada en Ibi el 14-12-1975, donde se aprobó el anteproyecto y se decidió que la organización supralocal se denominara UNDEF (Unión de Entidades Festeras de Moros y Cristianos), que su sede estuviera en Villena y que se convocara la reunión fundacional en Alcoy.

 

Después del problema que había existido con Alcoy, al haberse auto-excluido de participar en el Congreso, no sólo decidió participar en el órgano supralocal que había surgido de él sino que, además, la reunión fundacional de esa institución se realizara precisamente en dicha ciudad. Y, en efecto, el 22-2- 1976 se celebró dicha reunión fundacional en el Casal de San Jordi de Alcoy, presidida por Enrique Luis Sanús Abad, que era entonces el presidente de la Asociación de San Jorge. Asistieron las 25 poblaciones fundadoras, que fueron las siguientes: Agullent, Alcoy, Alacant (Barrio de San Blas), Aielo de Malferit, Banyeres, Bocairent, Callosa d’en Sarrià, Caudete, Cocentaina, Crevillent, Elda, Fontanars, La Font de la Figuera, Ibi, Xixona, Monforte del Cid, Mutxamel, Muro del Alcoy, Novelda, l’Olleria, Onil, Ontinyent, Petrer, Sax y Villena. En dicha reunión, se aprobó el proyecto de Estatuto[3], cuyo auténtico artífice fue el jurista alcoyano José Luis Mansanet, y se nombraron los cargos que formaban la Junta Directiva.

La composición de la Junta Directiva es altamente curiosa, y merece ser analizada expresamente. En primer lugar, llama la atención que no existe el cargo de Presidente de la UNDEF, sino que la presidencia de esta institución es colegiada y reside en 8 representantes elegidos por la Asamblea General para un período de 4 años, que en la práctica fueron los 2 representantes de 4 poblaciones. Entre estos 8 representantes elegidos para 4 años, se elegía a un Presidente de la Junta Directiva, no de la UNDEF, cada 6 meses, ya que los 8 representantes se turnaban en la presidencia durante los 4 años que pertenecían a Junta directiva, con lo cual tocaban a medio año cada uno. Pero, como se renovaban por mitad cada dos años, a mitad del periodo tenían que salir los 4 que ya habían sido presidentes, entrando otros 4 nuevos representantes. Este sistema tenía como consecuencia evidente que los mismos representantes de las entidades sólo coincidían 2 años en la Junta Directiva y, el Presidente de la misma, sólo lo era por 6 meses, con lo cual se iba igual que había venido, sin enterarse de nada. Y, en efecto, sólo le otorgan una función meramente representativa: “presidir y ordenar los debates de la Asamblea y de las Junta Directiva …”, “representar legalmente a la UNDEF …” y “autorizar con su firma todos los documentos de Secretaría que lo requieran …”, según el artículo 34. Por el contrario, el Secretario General tiene una duración ilimitada, porque no se especifica, y en el recae todo el peso de la administración de la UNDEF, incluida la de tesorero, porque en el apartado 4 del artículo 39 se dice que debe “realizar las funciones propias de tesorero-contador: recaudar fondos, efectuar pagos ordenados por el Presidente, llevar cuentas, preparar presupuestos, etc.”.
Pues bien, en la reunión fundacional de Alcoy, y después de haber aprobado el Estatuto, se procedió a elegir la Junta Directiva, que sería provisional hasta que el Gobierno Civil no aprobara el Estatuto, lo que hizo el 29-9-1976. Los 8 representantes elegidos fueron los 2 de Alcoy, los 2 del barrio de San Blas de Alicante, los 2 de Crevillent y los 2 de Petrer. Como Secretario General, se eligió por unanimidad al alcoyano José Luis Mansanet, que había sido precisamente el que había redactado en realidad el Estatuto. Por lo tanto, Alcoy contaba con dos representantes en la Junta Directiva y con el Secretario General. Posteriormente, se nombraría al también alcoyano Salvador Dom…nech, residente en Crevillent, como Asesor histórico-artístico, y al bocairentino residente en Alcoy y párroco de San Mauro, Francisco Vañó, como asesor religioso. Pero, como el artículo 27 del Estatuto preveía que “la Asamblea General, si así lo estimare, podrá nombrar también un tesorero”, este cargo acabó por nombrarse y recayó en Adolfo Seguí Olcina, también alcoyano. Como se ve, los alcoyanos o residentes en Alcoy coparon los cargos de la Junta Directiva de la UNDEF y, aunque oficialmente “su domicilio se fija en Villena (provincia de Alicante), plaza de Santiago, número 8″ según reza el artículo 4º, la sede real de la UNDEF estuvo ubicada en el propio domicilio particular del Secretario General, en la Avenida del Generalísimo, 14, 3º, de Alcoy, y en el propio Casal de Sant Jordi, para los asunto económicos, según figura en los boletines de la UNDEF (en el de abril de 1979, por ejemplo). El mismo boletín, que apareció en enero de 1977, estuvo dirigido por el alcoyano Salvador Domènech y se imprimió, como no, en Gráficas Ciudad, S. A., de Alcoy. El protagonismo alcoyano era, por tanto, omnipresente[4].

 

Había un clima de amistad y camaradería, que se reflejó en los homenajes que se hicieron, nada más haberse creado la UNDEF, a los principales organizadores del Congreso. Primero, se le hizo un homenaje a Alfredo Rojas el 2-10-1976 en Villena, en el que Salvador Domènech leyó un soneto dedicado a él. Después, se le hizo otro homenaje a Vicente Prats, por su labor como Presidente del Congreso, en la sobremesa de la Comida de Hermandad que siguió a la Asamblea Ordinaria de ese año, celebrada en el Palau Comptal de Cocentaina el 13-2-1977. En dicho homenaje, Salvador Dom…nech también leyó un soneto dedicado a él. Estos homenajes eran el justo reconocimiento a los principales organizadores del Congreso por su meritoria labor al frente de él. Pero, paradógicamente, ellos y los demás villenenses quedaron fuera de la Junta Directiva de la UNDEF.

[1] Esta idea fue propuesta por el villenense Alfredo Rojas en su ponencia, por el alcoyano José Luis Mansanet en la suya y por el crevillentino José Antonio Aznar Navarro en su comunicación titulada “Confederación Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos”. Alfredo Rojas lo expreso en estos términos: “Sugiero la creación de un organismo suprafestero, elegido por todos los pueblos que practican la Fiesta, verdaderamente representativo, que sirva de consultor, más que de ejecutor …” (Página 234). La misma idea la expresó el alcoyano José Luis Mansanet y está resumida en las 3 últimas conclusiones de su ponencia: “6ª. Las Fiestas de Moros y Cristianos de la variante valenciana se hallan básicamente estructuradas de forma análoga, lo que ha originado de modo natural una comunidad festera supralocal, por tener un mismo ideal – la celebración festera – y una problemática que les puede afectar a todos por igual. 7ª. Partiendo de esa base es conveniente la creación de un organismo supralocal representativo de esa comunidad de intereses, de esa comunidad de instituciones festeras autónomas. 8”. Como consecuencia práctica de este Congreso, si contare con una aquiescencia manifiesta, su comisión ejecutiva podría recabar de las poblaciones festeras sugerencias y hombres idóneos de la misma y de otras poblaciones, con los que la Comisión Ejecutiva – y ahí acabaría su cometido como tal – establecería una comisión provisional que decidiría el lugar y forma de proceder para elaborar simples sugerencias o un anteproyecto de organismo supralocal, con su estructura, fines y normas de procedimiento, que luego se sometería a la consideración de las poblaciones festeras” (Página 391). En esta idea hubo bastante unanimidad entre casi todos los congresistas, con las excepciones de los villenenses José Luis Hernández Marco, Restituto López Hernández y José Fernando García Cervera. Estos dos últimos fueron los congresistas “contestatarios” y, según testimonios fidedignos, dos miembros significados de la Comisión
organizadora llegaron a pedirle al alcalde de la ciudad, José García Galbis, que los “retuviera” en el Ayuntamiento durante los dias que durara el Congreso para que no pudieran asistir a las sesiones.
[2]  Se pueden comparar los dos textos: 28ª “Como consecuencia práctica de este Primer Congreso Nacional de Fiestas de Moros y Cristianos, y por acuerdo de la mayor parte de los asistentes a las deliberaciones, la comisión ejecutiva del mismo recabará, de las poblaciones festeras que éstas sugieran los hombres idóneos de la misma población y aun de otras, con el fin de que la Comisión ejecutiva del Congreso – y ahí acabaría su cometido como tal – estableciera una comisión provisional que decidiría el lugar y forma de proceder para elaborar sugerencias o un anteproyecto de organismo supralocal con su estructura, fines y normas de procedimiento, que posteriormente se sometería a la consideración de todas las poblaciones festeras” (página 843).
[3]  Este Estatuto de la UNDEF definía el organigrama de la nueva institución y su funcionamiento interno, que prácticamente se ha mantenido hasta la actualidad con la pequeña reforma de 1986. Así, según el artículo 9º, los miembros de la UNDEF podrán ser “las organizaciones cuya finalidad sea celebrar las Fiesta de Moros y Cristianos …”. Pero, según el artículo 15, “para su gobierno y administración, la UNDEF se estructura en los siguientes órganos: 1. Asamblea General. 2. Junta Directiva. 3. Secretario General”. Estos 3 órganos vienen definidos en el capítulo III, con una sección dedicada a cada uno de ellos: “La Asamblea General es el órgano supremo de interpretación y decisión”, según el artículo 20, y, según el 24, “la Asamblea General estará constituida por dos representantes designados por cada miembro de la UNDEF, uno de los cuales será el presidente de cada entidad federada …”. Viene definida en la sección 1ª y es la encargada de “elegir y renovar la Junta Directiva” (artículo 23, apartado 1). “La Junta Directiva es el órgano colegiado en donde reside el gobierno y administración de la UNDEF” (artículo 27) y “la integran ocho representantes de otras tantas entidades festeras, el Secretario General, el Vocal Religioso y el vocal-histórico artístico” (artículo 28), teniendo en cuenta que “las entidades festeras serán elegidas por la Asamblea General para un período de cuatro años, renovables por mitad cada dos …” (artículo 29). Y no hay presidente, sino que “todos los representantes desempeñarán en rotación la presidencia de la Junta directiva, siguiendo el orden alfabético de poblaciones dentro de la mitad más antigua en cada turno de renovación” (artículo 33). Está regulada en la sección 2ª. El Secretario General tiene dedicada toda la sección 3ª, se define como “el órgano ejecutivo individual de la UNDEF (artículo 37) y se dice que “será elegido por la Asamblea General” (artículo 39). No se especifica la duración en el cargo.

[4] Paradógicamente, esto ocurría con el consentimiento y la aprobación de todos sus miembros, y con el beneplácito de los dirigentes festeros de las poblaciones que la integraban, a pesar de la mala imagen que había dado Alcoy con motivo del Congreso.