Alcoy se salió de la UNDEF en 1982, pero la mayoría de los alcoyanos que estaban en la Junta Directiva se quedaron. Los alcoyanos José Luis Mansanet Ribes, Secretario General, y Salvador Domènech Llorens, Vocal Cultural, al igual que los residentes en Alcoy FranciscoVañó Silvestre, Vocal Religioso, y Luis Sánchez Sánchez, Vocal de Información, demostraron una vez más ser más inteligentes que los dirigentes festeros de su ciudad y se mantuvieron al margen de la deplorable actuación alcoyana, defendiendo la postura y los intereses de la UNDEF frente a las pretensiones de los dirigentes alcoyanos. Y así se lo reconocieron los miembros de la UNDEF, rindiendo un homenaje a José Luis Mansanet en la Comida de Hermandad celebrada en el restaurante El Molino de Sax tras la Asamblea General Extraordinaria del 22-5-1982. Y es que, con su inteligencia, su habilidad, su educación y sus buenas maneras, se había ganado el respeto de todos.

            Con esta misma directiva, y con los ocho representantes de las cuatro poblaciones que completaban la Junta de Gobierno, continuó funcionando la UNDEF durante toda esa década y parte de la siguiente. Esos mismos directivos fueron los que llevaron a cabo la gestión ordinaria de la entidad y todos los proyectos que de realizaron después. El primero de ellos fue la celebración del II Congreso de la Fiesta de Moros y Cristianos, que presentó la Sociedad de Festeros Santísimo Cristo de la Agonía de Ontinyent en 1983 para realizarlo en esa misma ciudad dos años después, en 1985. Se celebró con toda brillantez en septiembre de 1985, contando con la visita de la Infanta Cristina. Para llevarlo a cabo, se constituyó un comité organizador presidido por el que era el presidente de la asociación ontinyentina, José Bas Terol, estando asesorado principalmente por los dirigentes festeros que formaban la Junta de Gobierno de la UNDEF y que fueron los que ocuparon los cargos del citado comité. Estuvieron trabajando durante dos años y, finalmente, el congreso se celebró en el mes de agosto de 1985, antes de las fiestas de Ontinyent. Las sesiones duraron tres días en los que se presentaron tres ponencias, una cada día. La primera corrió a cargo del villenense Sebastián García Martínez, Profesor Titular de Historia Moderna de la Universidad de Valencia, la segunda, la realizó Juan Antonio Sirvent Mullor, se presentaron numerosas comunicaciones y las sesiones terminaron con las conclusiones, y un debate encendido sobre la participación de la mujer en las fiestas, protagonizado por un grupo de mujeres de Ontinyent que querían participar y todavía no podían hacerlo. El congreso finalizó con un brillantísimo Desfile de Hermandad en el que participaron todas las poblaciones integradas en la UNDEF. Fue presidido por Su Alteza Real la Infanta Doña Cristina, cuya presencia en Ontinyent protagonizó todo el congreso. Las actas se publicaron al año siguiente, en 1986, y fueron una referencia para el estudio de las fiestas, al igual que lo habían sido las del congreso de Villena de 1974.

            Después del congreso, algunos miembros de la Junta de Gobierno de la UNDEF le propusieron al Secretario General la necesidad de que hubiera una presidencia estable, y no colegiada y rotatoria, como la que entonces había. Recogiendo esta propuesta, el Secretario General redactó unos nuevos estatutos que fueron aprobados en 1986. En ellos se establecía la existencia de un presidente elegido por la Asamblea General para un mandato de dos años y se reestructuraba la Junta de Gobierno, de manera que a partir de entonces seguía estando formada por los directivos y ocho representantes de las poblaciones integradas en la UNDEF, igual que hasta entonces, pero ahora esos ocho dirigentes festeros serían presidentes de área. Para ello, la UNDEF se organizaba en ocho áreas geográficas y los presidentes de las poblaciones de cada una de esas áreas elegiría a un presidente de área. La Junta de Gobierno, que era el organismo que realmente gestionaba la UNDEF, porque era el que se convocaba varias veces al año, quedaba formado a partir de entonces por el presidente, elegido por la Asamblea General para un mandato de dos años, el Secretario General, elegido igualmente por la Asamblea General, los directivos, que eran elegidos en teoría por el presidente, y en la práctica por el Secretario General, y los ocho presidentes de área, elegidos por los presidentes de las asociaciones festeras de las ocho áreas en las que se agrupaban las poblaciones integradas en la UNDEF y que eran los que realmente tenían voz y voto. La Asamblea General ordinaria se convocaría una vez al año en los meses de enero a marzo, y a ella asistían los presidentes de las asociaciones festeras de todas las poblaciones integradas en la UNDEF, aunque se podían convocar una Asamblea General extraordinaria en otras fechas para tratar cualquier motivo importante que la requiriera.
            La elección del presidente seguía un procedimiento complejo y ciertamente peculiar. Era elegido, en una reunión de la misma convocada en fechas previas a la Asamblea General del año que correspondiera elegirlo, y luego era ratificado por la Asamblea General. No todos los candidatos eran elegibles en las mismas condiciones. Si el candidato era presidente de área, podía ser elegido por mayoría por la Junta de Gobierno, pero si no lo era, tenía que ser elegido por unanimidad. En la práctica, el candidato presentado (normalmente con el visto bueno del Secretario General, si no propuesto por él) era elegido por unanimidad la Junta de Gobierno, y ratificado también por unanimidad o por amplísima mayoría en la Asamblea General. Donde se elegía, por tanto, el presidente era en la Junta de Gobierno, y allí era también donde se decidía todo, ya que en la Asamblea General se aprobaba normalmente todo lo que se proponía desde la Junta de Gobierno sin ninguna oposición por parte de los dirigentes festeros de las poblaciones. El carisma y el prestigio del Secretario General hacía posible que funcionara este sistema sin obstáculos ni problemas para la dirección de la UNDEF.

            El primer presidente elegido conforme a los nuevos estatutos en 1986 fue el sajeño Amador Linares Terol, y el Secretario General continuó siendo el alcoyano José Luis Mansanet, continuando asimismo en sus cargos la mayoría de los cargos directivos. siendo sustituido en 1988 por, y este a su vez por el villenense Primitivo Gil Sauco en 1990. Tras los dos años reglamentarios de mandato, al primer presidente le sucedió Francisco Francisco Micó Prats, de Castalla, y a éste, Primitivo Gil Saúco, que había sido presidente de la Junta Central de Fiestas de Villena entre 1983 y 1986, había pertenecido al comité organizador del congreso de Ontinyent de 1985 y fue uno de los que le propusieron al Secretario General la reforma de los estatutos de la UNDEF. En 1992, José Luis Mansanet dejó de ser Secretario General por motivos de edad tras 16 años de mandato. Le sucedió Luis Sánchez Sánchez, nacido en Granada pero alcoyano de adopción desde hacía muchos años, y perteneciente a la misma filà que José Luis Mansanet, la filà Chano. Como presidente, fue elegido el ibense Francisco Santonja Gisbert, que había sido presidente de la asociación festera de Ibi.