El primer acontecimiento importante que tuvieron que organizar los nuevos directivos fue la participación de la UNDEF en la Expo de Sevilla en el mes de mayo de 1992. Previamente al evento, varios directivos viajaron a Sevilla para organizar la entrada al recinto y la estancia de los festeros que tenían que asistir, que se trasladarían a Sevilla en autobuses desde varias poblaciones. Se iba a celebrar una embajada y un desfile, patrocinados por la Generalitat Valenciana, que acogería la expedición en el Pabellón de la Comunitat Valenciana, donde por cierto, las fiestas de Alcoy tenían una sala exclusivamente para ellas. El viaje fue un rotundo fracaso. Cuando llegaron los festeros en los autobuses, no los dejaban entrar al recinto ferial, y tampoco tenían reservadas las habitaciones previstas en los hoteles. Estuvieron a punto de volverse, pero el empeño de los festeros y las intensas y urgentes gestiones de algunos de los directivos de la UNDEF consiguieron que les dejaran pasar y que pudieran realizar los actos previstos. La polémica coleó durante mucho tiempo y tuvo consecuencias posteriormente.

En 1993, la UNDEF retomó la organización de la Expofiesta, que se había empezado a celebrar en Villena en 1982 y 1983, pero dejó de celebrarse. Diez años después, se reanudó, pero esta vez en IFA y organizada por la UNDEF. Participaron la mayoría de las poblaciones integradas en la UNDEF y tuvo gran asistencia de público, igual que en los años siguientes. Ese mismo año, también surgió el problema de la nueva ley de armas, que consideraba los arcabuces como armas de avancarga y exigía para su utilización los mismos requisitos que para ese tipo de armas.
En el mes de noviembre de ese mismo año, también se celebró el Encuentro de Embajadores de la Fiesta de Moros y Cristianos en el hotel Eurotenis de la Vila Joiosa, como inicio del año que iba a ser dedicado a las embajadas con el nombre de Embajadas ‘94. Organizado por la UNDEF y por la Asociación Santa Marta, el evento congregó a los embajadores y dirigentes festeros de casi todas las poblaciones integradas en la UNDEF, con ponencias, mesas redondas y actividades complementarias. Se representó el Despojo de Banyeres de Mariola y, para finalizar, la Embajada de la localidad organizadora. La semana siguiente, Banyeres de Mariola envió una carta a la UNDEF para darse de baja de la misma, igual que ya lo había hecho anteriormente Biar. La polémica de la Expo de Sevilla fue la excusa para salirse de la UNDEF.
Las actividades de Embajadas ’94 continuaron durante todo el año siguiente, sobre todo con la representación de las embajadas en otros pueblos en forma de intercambios. El año dedicado a las embajadas terminó con el Simposio de Embajadas de la Fiesta de Moros y Cristianos, que se celebró en Villena el 18-12-1994. En él, se expusieron tres ponencias, a cargo de Alfonso Carmona (de la Universidad de Murcia), José Luis Mansanet y José Fernando Domene Verdú (Vocal de Cultura de la UNDEF), así como numerosas comunicaciones. En 1998, se editaron las actas por parte de la Diputación Provincial de Alicante.
Tras la Asamblea General Ordinaria de 1995, el presidente de la UNDEF, Francisco Santonja Gisbert, dimitió para presentarse las elecciones municipales, que se celebraban en mayo. Le sucedió en el cargo el vicepresidente, Miguel Doménech, hasta que se celebraran nuevas elecciones a presidencia de la UNDEF. En esa misma asamblea, que se celebró en Albatera en el mes de marzo, se produjo un incidente que tendría consecuencias posteriormente. En el balance económico del ejercicio anterior, figuraba una partida de 900.000 pesetas como gastos del simposio celebrado en Villena. Puesto que la Junta Central de Fiestas de esa ciudad no había recibido, como pensaban muchos de los miembros asistentes a la asamblea, el vicepresidente de Villena pidió que el tesorero de la UNDEF desglosara los gastos incluidos en esa partida contable. El tesorero respondió que no lo podía hacer porque no se había llevado a la asamblea toda la documentación contable del año, sino sólo un resumen de dos páginas. La polémica estaba servida, por las dudas que surgieron sobre la gestión económica de la entidad.
En el mes de junio, se celebró la Junta de Gobierno para elegir al nuevo presidente de la UNDEF. Se había presentado Antonio Torreblanca Algarra, que tenía el cargo de Relaciones Públicas, pero no era presidente de área, por lo que necesitaba ser elegido por unanimidad, según los estatutos de 1986. El presidente de Villena, que era presidente de área y, por tanto, uno de los ocho miembros con derecho a voto en la Junta de Gobierno, llegó cinco minutos después de la hora prevista en primera convocatoria, y se encontró con que ya se estaba votando al candidato a presidente. Sorprendido por ello, dijo que él también se presentaba, pero no se le permitió porque ya había comenzado la votación y, como un favor, se le dejaría votar. Ante esta situación, votó en contra, registrándose además la abstención del presidente de Onil, con lo cual el candidato no resultó elegido en esa ocasión, dejando pendiente la celebración de otra reunión de los miembros con derecho a voto de la Junta de Gobierno en Elda. En esa reunión, el presidente de Villena llegó a un acuerdo con el candidato, en virtud del cual le daría su voto favorable si el candidato se comprometía a realizar una auditoría y a destituir al Secretario General, al que acusaba de ser el culpable del mal funcionamiento de la UNDEF y de esta situación concreta que se estaba viviendo en la entidad. El candidato se comprometió a ello, y fue elegido por unanimidad por la Junta de Gobierno y ratificado por la Asamblea General Extraordinaria celebrada después en la Casa de Cultura de Elda. El cese del Secretario General no lo pudo realizar el nuevo presidente porque, según los estatutos, había sido elegido por la Asamblea General y sólo la Asamblea General lo podía destituir.
En el mes de febrero de 1996, se celebró un segundo simposio de embajadas en Elx, y en mayo de ese mismo año, se celebró en Caravaca de la Cruz el I Simposio sobre la Religión en la Fiesta, organizado en colaboración con la Real e Ilustre Cofradía de la Santa y Vera Cruz. La ponencia se le encargó a Juan Antonio Reig, obispo de Segorbe-Castellón, se presentaron numerosas comunicaciones y hubo gran asistencia de público y de poblaciones de la UNDEF. Ese mismo año, un desagradable incidente de orden económico enturbió gravemente las relaciones de la Junta Central de Fiestas de Villena con la UNDEF, alineándose con Villena una cantidad importante de poblaciones. El problema salió a relucir en la Asamblea de Banigànim, y en la de Jumilla del año siguiente intervino incluso una abogada en nombre de la Junta Central de Fiestas de Villena. Por primera vez en la historia de la UNDEF, había surgido un grupo de oposición más o menos organizado.
En 1998, la Excma. Diputación Provincial de Alicante, en colaboración con la UNDEF, editó las actas del I Simposium sobre Embajadas celebrado en Villena en 1994 en un libro titulado Embajadas y Embajadores, que fue presentado en el Salón de Plenos de la Diputación el 3-7-1998 por el Presidente de la misma, Julio de España Moya.
Cada vez se hacían más evidentes los problemas que se producían en el normal funcionamiento de la UNDEF a causa de la peculiar estructura organizativa de los estatutos de 1986. Las áreas no funcionaban, los presidentes de área no trasmitían la información a las poblaciones de sus áreas respectivas, la Junta de Gobierno era la que realmente dirigía la UNDEF y llevaba las decisiones tomadas a la Asamblea General que, simplemente, se limitaba a ratificarlas, lo cual generaba polémicas constantes todos los años. Un caso aparte lo constituía el cargo de Secretario General, que estaba equiparado al del presidente y tenía tanta relevancia e influencia como la de este último, si no más. La estructura organizativa de la UNDEF, por tanto, era muy poco operativa, poco representativa y poco democrática, y por todo ello se veía necesaria una reforma de los estatutos desde muchas de las poblaciones integradas, pero también desde la misma Junta de Gobierno. Por ello, en 1997 se le encargó la redacción de unos nuevos estatutos al asesor jurídico, que entonces era el abogado alicantino Juan Carlos Tur Ayela. Los presentó en una Junta de Gobierno celebrada en el barrio de San Blas de Alicante, con una nueva estructura de la UNDEF que la hiciera más operativa y que mejorara su funcionamiento, pero fueron rechazados. El punto más polémico fue la supresión del cargo de Secretario General y su sustitución por el de secretario, elegido directamente por el presidente, y no por la Asamblea General. En una reunión tensa y polémica, se rechazaron los nuevos estatutos, además con malos modos, y por ello su redactor ya no volvió a aparecer por la UNDEF.
Puesto que la reforma de los estatutos se consideraba una necesidad, se encargó la redacción de unos nuevos a dos miembros de la directiva, el asesor histórico Juan José Capel y el asesor fiscal Francisco Soto, ambos de Murcia. Una vez redactados, se presentaron a la Junta de Gobierno y se acordó crear una comisión y hacer una serie de reuniones de la misma para ir enmendando, corrigiendo y aprobando los nuevos estatutos que se habían redactado. Las reuniones se convocaron sucesivamente en varias poblaciones, pero los avances eran mínimos. Se iban aprobando artículos con mucha lentitud hasta que se llegaba al nº 17, que era el que se refería al cargo de Secretario, porque el Secretario General se oponía a la supresión de su cargo para convertirlo en un simple secretario nombrado por el presidente. Así transcurrió el año 1998 y parte de 1999. Después del verano de ese año, el presidente de la UNDEF, Antonio Torreblanca, tomó la decisión de terminar la revisión y aprobación de los estatutos, y para ello, bien aconsejado por alguno de los directivos, convocó una Junta de Gobierno en el Hotel Villa de Biar para finales de noviembre, con la intención de no salir del Hotel hasta que no se aprobara hasta el último artículo, pernoctando esa noche en el hotel y continuar la reunión el día siguiente. La reunión se convocó para el sábado a las 4 de la tarde, y empezó algunos minutos después. A ella, sin embargo, no asistió el Secretario General y, sorprendentemente, a las 9 de la noche se terminaron de repasar y aprobar todos los artículos del nuevo reglamento. La ausencia del Secretario General fue decisiva, por tanto, para la aprobación de los nuevos estatutos por la Junta de Gobierno en una sola tarde. A partir de aquí, había que redactarlos en formato digital con las correcciones que se habían hecho, hacer las copias y enviarlas a todas las poblaciones integradas en la UNDEF, y finalmente, convocar una Asamblea General Extraordinaria para su aprobación definitiva para su posterior puesta en vigor. Este proceso se vio favorecido por otro acontecimiento que ocurrió en las mismas fechas, el cambio de sede de la UNDEF, sin el cual la aprobación definitiva de los estatutos no hubiera sido posible.
En efecto, en los últimos años se había hecho evidente también que la sede de la UNDEF no permitía el buen funcionamiento de la entidad. La sede oficial y la dirección fiscal de la UNDEF estaba en Villena desde su fundación, pero la falta de dependencias impidió que estuviera allí de forma efectiva. La sede real era el propio domicilio del Secretario General, José Luis Mansanet, hasta que el Ayuntamiento de Cocentaina cedió una sala en el Palau Comptal. En ella se había ubicado la sede de la UNDEF, con el archivo musical, una pequeña biblioteca, la secretaría y la sala de reuniones, todo ello en la misma habitación. El mayor problema que presentaba es que el Palau Comptal se cerraba a las 9 de la noche y, por tanto, había que abandonar todas sus dependencias a esa hora, teniendo que interrumpir las reuniones o las actividades que en ese momento se estuvieran realizando. Por ello, se hicieron gestiones para encontrar una nueva sede para la UNDEF. Una primera posibilidad surgió en el Camp de Mirra, en un almacén que se vendía por doce millones de pesetas y que habría que acondicionar para el nuevo cometido. El Secretario General, por su parte, gestionó la posible cesión a la UNDEF del cuartel de la Guardia Civil de Ibi, que era la población en la que tenía su lugar de trabajo (él residía en Alcoy). Se celebró una reunión en esa localidad con el alcalde de la ciudad juguetera, pero el abandono del cuartel iba a tardar varios años y, por tanto, no era una solución viable. Entonces, el Ayuntamiento de Beneixama le propuso a la UNDEF la cesión del antiguo colegio público por treinta años y sin coste económico alguno, aprovechando que se había construido uno nuevo y que el viejo iba a quedar desocupado. Esta fue la solución que se aprobó en la Asamblea General de 1999, aunque el Secretario General no era muy partidario de ella. La mala comunicación con su lugar de residencia, Alcoy, y con el de su trabajo, Ibi, explicaban su desacuerdo. Con todo, el traslado de la sede a Beneixama se aprobó y ese mismo año se empezaron a realizar las obras de acondicionamiento, que costaron cinco millones de pesetas. El tesorero, Roberto Coll, había ahorrado ese dinero desde que entró en la directiva en 1995, y él mismo se encargó de todo lo referente a la sede. Las subvenciones de la Generalitat Valenciana y la Diputación Provincial de Alicante, que se habían empezado a solicitar en el mandato de Antonio Torreblanca y con Roberto Coll como tesorero, fueron fundamentales para ello. En el mes de noviembre, estando el presidente en Requena para participar en el Congreso de Fiestas y Tradiciones de la Comunidad Valenciana que ese año se celebraba allí, recibió una llamada del Secretario General Luis Sánchez, que estaba enfadadísimo porque había ido a la sede de Cocentaina y se la había encontrado completamente vacía. Lo que ocurrió fue que, conociendo su oposición al traslado de la sede a Beneixama, el tesorero había realizado la mudanza y el traslado de los mueble y de todo el material a la nueva sede sin decírselo al Secretario General. Fue la táctica de hechos consumados.
Debido al enfado que había cogido, el Secretario General no fue a Beneixama en el resto del mes de noviembre ni en todo el mes de diciembre, hecho que aprovechó algún directivo de la UNDEF para hacer las copias de los estatutos y enviarlas a todas poblaciones de la UNDEF después de haberlos escrito en formato digital en su propio domicilio. Las últimas copias se enviaron a principios de enero, concretamente el lunes siguiente a los Reyes por la mañana, y la tarde de ese mismo día apareció por primera vez el Secretario General en la nueva sede de Beneixama. Cuando le dijeron que ya se habían enviado los estatutos a las poblaciones, montó en cólera y se fue, enviando en los días siguientes la carta de dimisión al presidente de la UNDEF. En la carta de dimisión, el Secretario General le decía al presidente, entre otras cosas, que había sido desagradecido porque él lo había puesto “en la poltrona” y que era el presidente gracias a él. La Asamblea General Extraordinaria se convocó para el 15 de febrero del 2000 en el Centro Social de Beneixama, y allí se aprobaron definitivamente los nuevos estatutos. Con los nuevos estatutos y la dimisión del Secretario General se acababa la bicefalia que existía en la UNDEF, que dificultaba el normal funcionamiento de la entidad, considerada por el Secretario General dimitido más o menos como “la reserva espiritual de occidente”.
            La Asamblea General Ordinaria de ese año se celebró un mes después en Sant Vicent del Raspeig, y allí siguió la polémica, sobre todo con los miembros honorarios de la UNDEF, los más veteranos, que no habían sido convocados a la Asamblea General Extraordinaria de Beneixama y protestaron por la forma como se relató todo este proceso de renovación en la memoria anual que se leyó.